rafael nada, wimbledon, final, murray Un torneo es grande y es reconocido como el más prestigioso del mundo cuando cuida desde el primer y hasta el último detalle. Y aún así hay factores que no son controlables, como el público, que puede enfadar a aficiones del resto del planeta que ven el tenis desde casa. Pero ni eso falla en Wimbledon.

Wimbledon, un torneo que cuida hasta el más mínimo detalle y que mima a los tenistas, puede estar orgulloso de tener a un público que respeta a los protagonistas. Como ejemplos recientes tenemos a Tomas Berdych, que tras eliminar a Roger Federer se llevó una cerrada ovación, al igual que ha sucedido con Rafael Nadal tras eliminar al ídolo local Andy Murray.

No hay barreras, no hay nada que enfade a la afición de Londres.

Ejemplar. Sencillamente sobresaliente.