Tema: El mundo sin Federer
Dos derrotas consecutivas de Federer en los cuartos de final de un Grand Slam tras disputar 23 semifinales consecutivas abren una nueva era en el tenis
Nadal es ahora la primera referencia en un circuito liderado por menores de 25 años y en el que sólo Djokovic, Del Potro y él han conquistado algún 'major'
Ninguno de los cuatro semifinalistas de Wimbledon ha cumplido 25 años y sólo dos de ellos, Rafael Nadal y Novak Djokovic, han experimentado la sensación de ganar un torneo de Grand Slam. Tomas Berdych, el primer tenista desde 2002 capaz de liquidar a Federer en su torneo, en su pista, antes del partido decisivo, ni siquiera ha disputado una gran final. Talento y potencia le sobran. El primer checo que aspira a alcanzarla en Londres desde las dos derrotas consecutivas de Ivan Lendl en 1986 y 1987, provocó la segunda eliminación consecutiva de Roger Federer en un torneo capital antes de la penúltima ronda -perdió contra Soderling en los cuartos de final de París-, a la que no faltaba desde su derrota en la tercera ronda de Roland Garros en 2004
El suizo, 29 añazos el próximo agosto, esposa y dos hijas, es tan bueno, lo hace tan fácil, que nunca se lesiona. Hasta ahora. Los principales responsables de su derrota, explica, son ciertos achaques en la espalda y en una pierna que le molestan desde que perdiera ante Hewitt la final de Halle. Nadie le ganaba allí desde 2002. Desde año, sólo Nadal le había derrotado en Wimbledon (final de 2008). Sus palabras no gustaron al torneo. Al extracto de su rueda de prensa, publicado en la página oficial, le añadieron los versos de Rudyard Kipling que cuelga de uno de los accesos a la pista central. 'If you can meet with triumph and disaster/and treat those two imposters just the same' 'Si puedes conocer el triunfo y la derrota/ y tratar a esos dos impostores de la misma manera'.
¿Ha llegado la hora definitiva del relevo? No se trata sólo de Nadal. Djokovic, Murray, Del Potro, Soderling, Berdych, Gulbis o Tsonga cuentan con victorias ante el mejor de todos los tiempos -siempre con permiso de Rod Laver- pero a quien aún se le resisten dos de los récords de Pete Sampras, el de semanas como número uno del mundo (286 semanas del estadounidense por 285 del suizo) y el de títulos en Wimbledon (siete del estadounidense por seis del suizo). No ocupaba la tercera posición de la ATP desde el 10-11-2003. Los jóvenes de hoy le respetan, le admiran, pero no dudarán en devorarlo. "Si estoy bien físicamente, aún puedo controlar a estos jugadores", se defiende un tenista poco acostumbrado al fracaso. "Pero he jugado diez veces contra ellos, no creo que se hayan reinventado en el último año". Y añadió: "Es una pena que Del Potro no esté aquí, porque creo que es un candidato a ser número uno del mundo". Mientras el primer 'caballo' argentino -vigente campeón del US Open- rehabilita su muñeca operada, otros acaparan el centro del escenario.
Rafael Nadal
Ocupó su asiento sin haber sumado ni uno solo de los cinco juegos disputados hasta entonces frente a Robin Soderling. Entonces Rafael Nadal miró al marcador y comprobó que muy cerca existía alguien en peor situación que la suya. Federer afrontaba un punto de partido contra Tomas Berdych. La reacción del número uno del mundo a partir de ese instante resultó fulminante. Sólo un par de dobles faltas cuando sacaba para apuntarse por 5-4 el tercer parcial le condujeron a un crítico 'tie break', del que salió más reforzado aún. Asegura que sus rodillas han dejado de quejarse y que ningún problema físico limitará su actuación ante Andy Murray.
Antes de afrontar las semifinales ha sumado ya 720 puntos en la clasificación, por lo que su posición no se verá a amenazada en las próximas semanas. La peor noticia para él no es medirse al ídolo local, a quien ya derrotó en los cuartos de final de 2008 (6-3, 6-2 y 6-4), sino el regreso de las nubes a Londres. "¿Cómo están las pistas?", le preguntaban ayer. "Perfectas", respondió. "¿Por qué?". "Porque están secas". "Como a ti te gustan". "Mucha tierra sobre la línea de fondo. Condiciones perfectas (risas)".
'Ranking': 1º (9.465 puntos)
Novak Djokovic
Estas dos semanas, con la ayuda de haber afrontado un cuadro benévolo con Hewitt como mayor obstáculo, el serbio ha recuperado en parte el 'swing' de su servicio. A partir de ahí las variantes de su juego se multiplican y su cabeza, siempre a mil por hora, se toma un respiro. Llega fresco a la cita tras unos cuartos de final de risa ante Yen-Hsun Lu, el verdugo de Roddick. Aún debe estar tirándose de los pelos el estadounidense. Cuando finalmente falla antes de lo previsto el hombre que le arrebató tres finales de Wimbledon, él tampoco rinde a la altura. Recuperado el tenis, Djokovic depende de su estabilidad mental. Su triunfo en el Abierto de Australia 2008, además de su segunda posición actual en el 'ranking', sigue representando su mejor aval como primera alternativa a Nadal.
'Ranking': 2º (6.905 puntos)
Andy Murray
Escribe Matt Harvey, el poeta de Wimbledon, que cuando Andy Murray evidencia sus defectos, su áspero temperamento o simplemente juega mal, es escocés. Cuando saca lo mejor de sí mismo, su talento, su inteligencia sobre la pista, su espíritu de 'Braveheart', entonces es británico. Bajo una bandera u otra, en sus manos queda la única posible alegría deportiva del verano para el Reino Unido tras el desastre protagonizado en Sudáfrica por los futbolistas ingleses. Murray, en claro retroceso durante los primeros meses del curso, ha esperado a Wimbledon para poner de acuerdo todas sus armas, para recuperar la contundencia y el juego que le han llevado ya a dos finales consecutivas de Grand Slam, ambas perdidas ante Federer. "No veo a nadie en mejor forma ahora mismo", declara Boris Becker. "Es uno de los pocos que instintivamente juega en hierba de manera natural. De los cuatro cabezas de serie es el que más me ha impresionado. Pero como apunta Jimmy Connors, "a partir de ahora para él es algo más que tenis". Ningún tenista británico masculino gana Wimbledon desde el tercer triunfo de Fred Perry en 1936, y ninguno participa en la final desde Bunny Austin en 1938.
'Ranking': 3º (5.155 puntos)
Tomas Berdych
Pat Cash lo compara con el juego de Marat Safin. El checo representa el tenis que acabará por imponerse en el circuito, un juego mecánico, plano, muy profundo y agresivo, sin apenas elaboración, basado en la anticipación, en la potencia del servicio y en un golpe definitivo. Tipos de casi dos metros a los que les cuesta desplazarse pero con un golpeo brutal, las líneas siempre en el punto de mira. Berdych representa a la escuela de los Soderling, Gulbis, Cilic, Tsonga, Isner, Bellucci o, en menor medida, Del Potro. Hoy no hay hueco para tipos originales como Dolgopolov. Berdych volverá a ser 'top ten', por delante de Verdasco y Tsonga, si derrota el viernes a Djokovic. Lo que es seguro es que todos vivirán mejor sin Federer, responsable de las frustraciones de tantos tenistas: Roddick, Hewitt, Safin, Davydenko, Henman... Y el espectador, ¿vivirá mejor también?
'Ranking': 11º (3.365 puntos)

* Por muy alta que sea una colina siempre hay un sendero hacia su cima.*
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