Tema: Nadal y sus cuatro códigos en hierba
Pese al título rimbombante que abre este post no se trata ni del Código Da Vinci, ni de uno de los tres misterios de Fátima o la última locura de Craig Venter, es bastante más mundano, hablamos del libreto en el que Nadal apunta las pautas a seguir en este Wimbledon.
Una ruta de viaje a la que se ciñe en plan camaleónico y desde la tozudez del que se sabe en poder de una convicción absoluta en lo que hace. Su paso por la primera semana de competición nos ha dejado cuatro principios sobre la mesa: el revés con slice, los saques al cuerpo o slices abiertos, los restos con bloqueo al centro y los derechazos.
En la hierba de Wimbledon el español gusta de mandar con una derecha que no lleva carga de top-spin, muy lejos de las que ejecuta en Roland Garros y donde sube la pelota por encima del hombro de sus rivales. Aquí la bola resbala mucho más y este golpe pierde eficacia.
El balear maneja a las mil maravillas su revés con slice, uno de los golpes más típicos del juego en pasto y que además resulta muy incómodo para los jugadores altos, a los que obliga a jugar muy bajo. Una situación que supo manejar especialmente bien en su partido ante Gilles Muller, a quién no flexionar las rodillas a tiempo le costó los dos tie breaks que cedió ante mallorquín.
En cuando al servicio, el español apuesta por slice abiertas y sobre todo saques al cuerpo, que se han convertido en un filón donde Nadal saca muchos puntos gratis, necesarios para un jugador cuyas cifras de saques directos están muy lejos de los grandes bombarderos del torneo.
Por otro lado, en las devoluciones desde el resto Nadal suele buscar el bloqueo al centro de la pista, evitando que los rivales puedan abrirle grandes ángulos a los que en hierba muchas veces es imposible llegar. En pasto los tenistas se desplazan con pasos cortos, muy lejos de los grandes derrapajes que podemos ver en tierra batida y que permiten al español llegar a casi todo. Además, las caídas aquí son muy traicioneras y las rodillas sus primeras víctimas. Raonic es buena prueba de ello.
Todo ésto ha colocado a Nadal en los octavos de final del torneo, aunque bien es cierto que todavía no ha tenido rivales de entidad: tras vencer a Rusell, Sweeting y Muller, su primer gran obstáculo será Del Potro. Junto al balear, Feliciano y Ferrer, también en octavos, vuelven a demostrar que al tenis español cada día le queda mejor el verde de Wimbledon.

* Por muy alta que sea una colina siempre hay un sendero hacia su cima.*
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