Tema: El año en que Djokovic quiso ser McEnroe
La disciplina en la mesa traía sin cuidado a John McEnroe. Al contrario que Novak Djokovic, aunque ya existían entonces los gurús de la dietética en el tenis, él no alteró su alimentación para firmar su mejor obra. Antes de que Igor Cetojevic encontrara para el serbio la receta milagrosa, sin gluten, ya existía Robert Haas, el nutricionista de moda que introdujo a Martina Navratilova en su célebre método 'Eat to Win' (Comer para Ganar), que fundamentalmente consistía en una elevada ingesta de carbohidratos y antioxidantes. Juntos prepararon aquella temporada en que la jugadora checa conquistó tres de los cuatro 'grandes' y 78 de su 80 encuentros, el año en que batió seis veces a su Némesis, Chris Evert.
"¿'Régimen Haas'? No, gracias", respondía McEnroe. "Yo prefiero el 'régimen Haagen-Dazs'". Él no entendía de aminoácidos, fibras o grasas durante aquella temporada. En sus rivales, a los que despedazó, encontró el menú ideal para satisfacer su inmenso ego. La manera de someterlos, de humillarlos, le hubiera valido perfectamente para un papel de torturador en la habitación 101 de Orwell. En 1984, si McEnroe decía que dos y dos eran cinco, es que eran cinco. No se había visto nada igual, al menos en la 'era Open', y nadie apostó porque ese balance de triunfos y derrotas, 82-3, un 96,5%, se superara algún día. Hoy, 27 años después, ni siquiera Djokovic, un tenista en trance, aspira ya a igualar esa marca.
Repuesto ya de la lesión muscular en la espalda que se produjo ante Del Potro en las semifinales de la Copa Davis y que le ha mantenido de baja un mes, una de las primeras cosas que hizo el número uno del mundo al pisar la tierra de Roger Federer fue contarle a Keith Richards un chiste al oído. Se retrató después con Santana, Hendrix, Mercury... hasta se colgó la guitarra de Townshend.

McEnroe, que ni siquiera al lado de Patti Smith llegó estrella del rock, también se lesionó en la recta final de 1984, el año en que se estableció definitivamente como leyenda del tenis. Inesperadamente, 1985 trajo una nueva era, la que a cañonazos, 'bum, bum', anunciaba Boris Becker. 'Big Mac', 'Superbrat', el mayor talento del mundo, no volvería a alzar una copa de Grand Slam después de los 25, los que cumplirá Djokovic en 2012.
McEnroe ha admitido en muchas ocasiones la monumental empresa que supone firmar sus números de 1984 en estos tiempos y concede al serbio un mérito mayor que el suyo a lo ya realizado. "Hoy se compite más, la exigencia atlética es mayor, así que su récord impresiona más aún que el mío", dijo en Wimbledon. Advirtió también entonces en su comparación la diferente ubicación en el calendario del Abierto de Australia, que se disputaba entre la última semana de noviembre y la primera de diciembre y ocupaba no el primero sino el último lugar en el orden cronológico de los Grand Slam -así ocurrió entre 1982 y 1985. Un año después se canceló el torneo para en 1987 celebrarlo por primera vez en enero, sobre la hierba de Kooyong. No fue hasta 1988 cuando se sustituyó la superficie tradicional el por sintético Rebound Ace-.
El zurdo neoyorquino, que nunca avanzó más lejos de las semifinales (1983, su primera participación) en las cinco ocasiones en que viajó a Melbourne, no acudió en 1984 por un percance en la muñeca izquierda que se produjo durante los 21 días de suspensión, muy merecidos, que cumplió tras protagonizar durante las semifinales del torneo de Estocolmo ante Anders Jarryd, a comienzos de noviembre, uno de sus arrebatos más célebres. 2.100 dólares por abuso de bola y de un oficial y también por comportamiento antideportivo. McEnroe superó el límite de 7.500 dólares, lo que le supuso el castigo deportivo. Antes, se le permitió disputar la final, que ganó a Mats Wilander.

Djokovic y McEnroe se lesionaron en la recta final de su curso mágico. Mientras el tenista de Belgrado no pierda otro encuentro, firma tres derrotas a lo largo de la temporada, como McEnroe, en los mismos torneos. El segundo cayó en la final de Roland Garros ante Lendl y sobre todo ante unos demonios que aparecían con el simple el 'click' de una cámara. El primero perdió en las semifinales ante Federer, interrumpiendo así una serie de 41 triunfos consecutivos en 2011, uno menos que McEnroe, cuyo primer 'grande' en 1984 lo afrontó en París. 'Mac' cayó en la primera ronda de Cincinnati (6-7, 6-2, 6-3, ante el indio Vijay Amritraj) al día siguiente de ganar el Masters de Canadá. 'Nole', también campeón allí, cedió ante Andy Murray en la final de Cincinnati. Perjudicado en un hombro, abandonó en el segundo set.
Sin apenas tiempo para recuperar su muñeca y de regreso a Estocolmo, esta vez sobre tierra batida, McEnroe padeció su última derrota en 1984. Fue ante un joven sueco de 20 años, Henrik Sundstrom, en la final de la Copa Davis. Aquel día, Jimmy Connors sucumbió estrepitosamente ante Wilander. Connors no se hablaba con McEnroe, y tampoco tenía mucho que decirle a Arthur Ashe, el capitán, así que aquella 'Ensaladera' se había perdido antes de medirse a una Suecia que asistía maravillada al florecimiento de nuevos jugadores decididos a asumir el legado de Borg. Junto a Wilander, surgían Sundstrom, Nystrom, Jarryd o un chico de 18 años con una extraordinaria sutileza en la red. Stefan Edberg, formando pareja con Jarryd, asestó el golpe definitivo de la final al derrotar en el partido de dobles a McEnroe y Peter Fleming, compañeros habituales y juntos campeones de seis títulos aquel año.
En 2011, en Belgrado, Djokovic también sumó en la Copa Davis su tercer tropiezo de la temporada. El más doloroso y el más importante. La rotura muscular le impidió realizar la gira asiática y mantener cualquier opción de emular a McEnroe. Pues muy bien, pensarán el tenista balcánico y su equipo, Con un par de torneos de alto nivel aún por delante, Basilea y París, debería de bastar para llegar con garantías al Masters, mucho más rentable que cualquier récord. Con un triunfo esta semana en Basilea, donde defiende la final que en 2010 perdió ante Federer y donde también se encuentran Murray, Berdych, Fish, Roddick o Tipsarevic; otro la semana siguiente en París-Bercy y un último en la cita final de en Londres, cerraría el ejercicio con un balance de 79-3, un 96,3%, el segundo mejor registro en el periodo profesional (desde 1968).
Pero por encima de estos números e independientemente de lo que suceda en el último mes de competición, 2011 será el año de 'Nole' porque fue capaz de encadenar 41 victorias consecutivas en tres superficies diferentes, por alzar tres de las cuatro copas de Grand Slam -McEnroe conquistó dos en 1984, Wimbledon y el US Open-, por imponerse hasta hoy en 22 de los 24 encuentros ante raquetas 'top ten', seis de ellos ante Rafael Nadal y cuatro ante Federer, a quienes, tras siete años de alternancia en el poder, ha destronado.
McEnroe '84 vs. Djokovic '11
McEnroe
Edad: 24/25
Torneos disputados: 17 torneos
Títulos: 14 (incluye World Team Cup)
Victorias consecutivas: 42
Títulos Grand Slam: 2
Sets: 194-24
Tie breaks: 13-2
Dura: 17-1
Tierra: 16-2
Hierba: 13-0
Moqueta: 36-0
Indoor: 42-1
Outdoor: 40-2
Partidos al mejor de 5 sets: 28-2
Total: 82-3
Títulos sin ceder un set: 5 (San Francisco, World Team Cup, Dallas WTC, Bruselas, Madrid)
Djokovic
Edad: 24/25
Torneos disputados: 13
Títulos: 10
Victorias consecutivas: 41
Títulos Grand Slam: 3
Sets: 150-26
Tie breaks: 8-8
Dura: 40-2
Tierra: 17-1
Hierba: 7-0
Indoor: 0-1
Outdoor: 64-2
Partidos al mejor de 5 sets: 25-2
Total: 64-3 (+15=79-3)
Títulos sin ceder un set: 1 (Belgrado)
Mejores promedios en la 'era Open' (desde 1968)
1. McEnroe: 82-3 | .965 (1984)
2. Connors: 99-4 | .961 (1974)
3. Federer: 85-4 | .955 (2005)
4. Federer: 95-5 | .950 (2006)
- Djokovic: 64-3 | .955 (2011) - Máximo posible: 79-3 | .963
El partido más aburrido de la Historia
1984 también fue el año en que Vicki Nelson-Dunbar, de Ohio, 21 años, y Jean Hepner, de California, 25, emplearon seis horas y 31 minutos en resolver su confrontación de primera ronda del torneo de Richmond, un récord absoluto entre mujeres y hombres vigente durante 20 años. Suerte que el encuentro no necesitó de un tercer set. Ganó Nelson, por 6-3 y 7-6 (11). Este par de consumadas 'pasabolas' dedicó una hora y 47 minutos a completar el 'tie break'. Un de los puntos registró 29 minutos y 643 golpes
* Por muy alta que sea una colina siempre hay un sendero hacia su cima.*
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