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Tema: El hombre de hierro

Revista Deuce de la ATP  16 de Noviembre de 2011.
David Ferrer puede no tener la espectacularidad que poseen muchos de sus compatriotas, pero en silencio ha mantenido su lugar en la élite del deporte con una determinación que no tiene rivales. David Ferrer es veloz. Nacido con la capacidad de un perro de presa para perseguir y derribar, el No. 5 del mundo devuelve pelotas hasta que el rival las revienta fuera de la pista. Aunque eso no garantiza nada, porque el español pueda saltar un aviso publicitario o una valla para devolver una vez más la pelota y ponerla en juego. Todos en el vestuario saben que se necesita prácticamente un acto de Dios para que la pelota bote dos veces en su lado de la cancha.
No necesitas ver un partido completo de David Ferrer para saber que él es especial. Sólo necesitas ver sus calentamientos previos a los partidos. No hay diferencia entre eso y el tie break final de un partido. En la pista de tenis, David Ferrer no da nada por perdido.
Desde el primer golpe te llama la atención esos pequeños pasos, ligeros, como sin esfuerzo, que son la marca de los tenistas españoles. Se puede contar el número de veces que sus talones tocan la pista con los dedos de una mano. Y es probable que eso ocurra cuando esta bebiendo agua en un descanso. Luego están las hebras de cabello castaño que se dejan caer sobre el pañuelo blanco y sus pantorrillas musculosas como si hubiesen sido infladas por un compresor de aire que, posiblemente, sea lo que le dé las piernas más poderosas del circuito. Pero el trabajo del tren inferior es sólo la punta del iceberg, porque hay mucho más de David Ferrer que yace bajo la superficie.
Al preguntarle a cualquiera de los chicos del ATP World Tour qué es lo que más admiran de David Ferrer todos dirán lo mismo: no importa el marcador, él siempre da el 100 por ciento. Y con un juego como el de Ferrer, esto es un gran complemento. Decir que Ferrer vive para el momento es subestimarlo. Para él, cada punto es igual o más importante que el siguiente.
“Es bonito saber que mis colegas me respetan por dar lo máximo", dice Ferrer. "Es lo máximo que puedo dar. Tienes buenos y malos días, pero pienso que lo mínimo que un profesional del tenis puede hacer es pelear hasta el final. Amo este deporte y tengo mucho respeto por los campeones anteriores a mi. No es sólo mi trabajo el pelear, es un gran honor tener la oportunidad de hacerlo. Y debo hacerlo hasta el último punto. El deporte del tenis tiene mucho de respeto y siento que si respeto el tenis y a los demás jugadores, entonces estará hecha mi tarea".
David Ferrer juega tenis como un bulldog clava sus dientes en un hueso. A diferencia de otros jugadores , a él no le tienta la idea de correr a la red. Es un poco masoquista en querer correr hasta que los pulmones le estallen. Su selección de tiro es una apuesta disparatada. Un hombre que se mueve por la pista disparando derechazos, como esperando que del otro lado le ondeen la bandera blanca de la rendición. Pero el tipo también posee un golpe de revés y es bastante bueno. A diferencia del arco iris que hace con su derecha, David Ferrer prefiere mover sus hombros y cadera y ponerlos a trabajar en un revés a dos manos que busca golpear la bola temprano, aplanando el golpe. Una cosa es segura, da igual el golpe que utiliza, vendrá cargado de potencia.
David Ferrer no se muestra mucho. No tiene las poses de estilo de Fernando Verdasco o el club de seguidoras de Feliciano Lopez ni la potencia de Nicolas Almagro. Pero lo que él si sabe hacer bien es ganar partidos de tenis. Y en España, donde es mas importante tener resultados que ser un guaperas, eso es oro. Con Ferrer tienes un hombre que llega todos los días a trabajar, llevando su casco, su caja del almuerzo y con ganas de golpear el reloj controlador del tiempo.
Para Pat Etcheberry, preparador físico de figuras de la talla de Pete Sampras, Jim Courier y Justine Henin, esto también es talento. “Muchas veces las personas ponen mucho énfasis en los golpes bonitos, los tiros", dice Etcheberry. “Pero el trabajo duro día a día también es un talento que se aprecia cuando golpeas bien la bola, y eso quizás sea mas duro que golpear la bola bonita".
“El tenis es uno de los deportes más honestos de juzgar porque posee un ranking", dice Ferrer. “Sí, hay jugadores con grandes servicios y mejores golpes que otros, pero no estás en el ranking por talento. Estás en la lista por los resultados. La preparación física y la competencia consistente se agregan a esta ecuación. Sí, creo que es bueno ver a un jugador golpeando bien la pelota, pero el tenis es mucho más que eso. Si le pegas lindo o feo, si eres talentoso o no, el tenis depende de muchos factores".

En España, el tenis se mide por los trofeos de Grand Slam que se tiene. Si sólo otros países tuvieran esa suerte. “Es normal que la gente hable de Rafa", dice Ferrer. "España siempre ha tenido grandes jugadores como Carlos Moyá, Juan Carlos Ferrero, Sergi Bruguera, Albert Costa, Emilio [Sánchez] y otros. Pero seguro, Rafa es el más grande jugador en la historia de España. Él nos ha ayudado mucho a los jugadores españoles, porque si él no hubiese estado aquí, no se habría producido este interés en la audiencia general. Rafa ha sido grande para nuestro país y para nuestro deporte, porque todo ha mejorado a causa de él".
David Ferrer está en el salón de jugadores leyendo un libro. Hoy es una novela de ciencia ficción de Ken Follett. Mañana será una novela de Mario Vargas Llosa. O quizás una de suspenso de Agatha Christie. Al día siguiente, uno de auto ayuda y después, la biografía de Lance Armstrong. “Me gusta leer libros que me ayuden a crecer como persona y no sólo como tenista", admite Ferrer.
El tenis español es espartano. Si te hubieses perdido en el desierto y te encontrases con un entrenador español, lo más probable es que te regañase por haberte perdido antes de darte un sorbo de agua. Si lo que se busca son sensaciones positivas, mejor vaya a Francia. Mientras que un galo te dice lo bueno que puede ser algo, el español te dirá lo malo que puede llegar a ser. Y Javier Piles, el entrenador de David Ferrer, no es la excepción. Quizás la única vez que sonríe es cuando Ferrer gana. Y eso tampoco está garantizado. 
"Es increíble como él aprende", dice su entrenador de toda la vida, Piles. "Él quiere aprenderlo todo, pero lo más importante que quiere saber por qué él es el No. 5 y no es el No. 4. Le gusta la critica. No da pausas. No quiere alabanzas. Quiere toda la información para ser mejor. Ha habido muchos momentos en los que me he sentido orgulloso de él. Por ejemplo, el partido contra [David] Nalbandian en 2007 [en el US Open] y muchos otros. Pero cuando estoy más orgulloso de David es cuando el continúa queriendo aprender. Y también, su respeto por el deporte. Estoy orgulloso de ser su entrenador”.
“Para mi, el éxito en la vida ocurre cuando tienes todo lo que has soñado o por lo que has  trabajado", dice Ferrer. "El tenis me ha dado mucho más de lo que es posible soñar. Espero haberle dado algo a cambio al tenis".
Ernest Hemingway escribió una vez: "El hombre no está hecho para la derrota". Sabemos que Hemingway nunca vio jugar tenis a David Ferrer, pero el valenciano tiene algo que le encantaba al gran escritor estadounidense, un amante de todas las cosas españolas. Como los héroes de las novelas de Hemingway, David Ferrer vive y muere en la pista con la hombría y el honor intactos. Un buen día o uno malo. David Ferrer siempre da lo mejor de si. Y uno de los signos de victoria que él posee es que David Ferrer un día cualquiera puede aceptar ser batido, pero nunca aceptará que fue derrotado.

smile No te dejes atrapar por el dogma, no dejes que el ruido de las opiniones ajenas silencie tu voz interna, ten coraje para seguir a tu corazón, a tu intuición .... Steve Jobs

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