El sueño de Del Potro

tenis, online, 2012

“No hay días en que no me despierte soñando con el número 1” Del Potro

No te pierdas la entrevista a Del Potro en Clarín. Y no, no es que sueñe con Djokovic, es que sueña con alcanzar la posición más alta del Ranking ATP.


¿Te molesta que se diga que no sentís la camiseta argentina? Tu ausencia en Alemania reavivó la polémica.
Sí, claro que me molesta. Yo soy argentino jugando el circuito, la Davis o un future en Japón. Y soy argentino también fuera de la cancha. Me encanta que digan mi nombre por los altoparlantes antes de los partidos y escuchar el nombre de mi país. No estar en alguna que otra serie, por el motivo que fuese, no equivale a señalar que no siento la camiseta. Hay que ver lo que yo dejo en la cancha. En España jugué diez horas contra el mejor de la historia en polvo y con el segundo mejor. Dejé el alma y, bueno, no pude ganar. No me pone contento tener que explicar cómo siento la camiseta. Yo sé cómo la siento.

¿Qué es la Copa Davis? ¿Una obsesión, un objetivo, un sueño?
Es algo que si la juego, la quiero ganar. Como todo. Cuando la tengo en la cabeza, me preparo de la mejor manera. Y sé cómo prepararme. Por eso en 2011, antes de la final, me bajé de París. Estoy dispuesto a hacer cualquier sacrificio en beneficio del equipo.

En 2012, Argentina jugará todo como local. ¿Será ahora o nunca?
No lo veo así. Hoy, ser local no es como unos años atrás. Antes, si Croacia venía al polvo de ladrillo de Buenos Aires se pensaba en un 5-0 cómodo. Ahora Croacia es súper peligrosa y puede pasar cualquier cosa. Igual, no pienso más lejos de Croacia. Hay que ganar y seguir avanzando para que las chances crezcan.

¿Cómo está tu relación con Nalbandian?
Es la relación de compañeros de equipo y del circuito. Está claro que mis amigos están en Tandil: son los de toda la vida. En el tenis tengo más relación con otros, pero no me llevo mal con ninguno.

¿Hablaste con Martín Jaite?
Sí, en la mitad de Indian Wells. Le dije que quedaba a su disposición. Estaba contento.

Dejemos la Davis a un costado. ¿Cómo te llevás con la fama? ¿La manejás, te agobia?
La disfruto. Lo que me deja tranquilo es saber dónde estoy parado. Puedo ser más o menos famoso, pero mi gente y mis amigos son los de siempre. Es lindo que en la calle te agradezcan, que te digan “genio” o cualquier otro elogio, pero eso no me cambia a un amigo de los 5 años. No me mueve los pies de la tierra. Sigo haciendo lo mismo que antes: caminar por Tandil, ir a un cumpleaños, salir a tomar algo. Tengo 23 años…

El título de Flushing Meadows 2009 ¿te llegó demasiado rápido?
Puede ser. Tenía 20… Antes había hecho una gira espectacular y creía que iba a llegar a cuartos o a semis en el US Open. Pero se dio todo perfecto. Al final quedamos Nadal, Federer, Djokovic y yo… Increíble. Fue mi momento, mi torneo, mi año.

¿Qué sentís cuando los más grandes te llenan de elogios?
Es una caricia para el alma, ¿no? Algo así. Es muy lindo. Que los mejores de la historia, desde Federer hasta Nadal, digan lo que dicen de uno, significa que algo estás haciendo. Adentro y afuera ellos son los más grandes. Yo trato de seguir ese camino.

Perdiste cuatro veces con Federer este año. ¿Tenés que faltarles el respeto dentro de la cancha para volver a ganarles a Federer, a Djokovic, a Nadal?
No se trata de perderles el respeto. Es un proceso. En el 2008 y parte de 2009 jugué mucho con ellos y perdí. Pero cada vez me iba sintiendo mejor, iba encontrando el modo de jugarles. Y les gané a Nadal y a Federer antes, en el US Open y después. Eso es lo que quiero ahora: sentirme como en aquel tiempo, poder revertir la situación, estar en igualdad de condiciones, cara a cara.

¿Qué tan lejos te ves del N° 1, tu meta de pibe?
Es muy difícil lograrlo y muy pocos lo consiguen. De chico siempre tuve dos sueños: uno lo cumplí, el US Open; el otro es alcanzar el N° 1. Puede ser que esté la posibilidad, aunque nadie lo va a afirmar. Me motiva y me da fuerzas levantarme todas las mañanas y saber que la chance existe. No hay días en que no me despierte soñando con el N° 1… Jugar, me la voy a jugar.

2 respuestas a «El sueño de Del Potro»

  1. Este tío es capaz de sacar de la pista a cañonazos a cualquiera, pero le falta solidez para ser número uno.

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